¿Qué hacer cuando el estrés tensiona tu mandíbula?


El término de año suele ser una época estresante, estudiantes están terminando su año escolar/universitario, algunos trabajos comienzan a hacer balances y cerrar proyectos, y también están las celebraciones de temporada que suelen generar algo de estrés en algunas personas.

Según la experta en bienestar y pilates Erika Bloom, el cuerpo activa un mecanismo de defensa biológico ante estas situaciones, preparando una respuesta a un peligro que puede no ser tangible. Varios grupos de músculos se tensan ante la amenaza y puedes terminar apretando los dientes sin darte cuenta, lo que ocasionaría dolores de mandíbula y cabeza y/o problemas para dormir.

La solución “más simple” a este problema sería evitar el estrés, pero en la práctica esto suele ser difícil, por lo que te daremos algunos tips para relajar la mandíbula:

Yoga: Las técnicas de relajación de esta práctica te pueden ayudar con el estrés del día a día y también pueden actuar directamente sobre la tensión que desees combatir (otros lugares de tu cuerpo, por ejemplo)

Posturas de yoga: 

El Camello: 

Al dejar caer la cabeza hacia atrás la boca se afloja de manera natural, sin embargo, la correcta realización de esta postura va ligada a la flexibilidad de cada persona.

  1. Colócate de rodillas, separadas el ancho de tu cadera, y con los dedos gordos de los pies juntos. Tus piernas deben formar un triángulo.
  2. Por fuera de cada pie, coloca un ladrillo de forma vertical. Para mayor soporte, coloca dos, apilados de forma horizontal, de cada lado.
  3. Inhala; exhalando, lleva tu cuerpo hacia atrás hasta apoyar la mano derecha en el ladrillo derecho. Repite del otro lado, al ritmo de tu respiración.
  4. Lleva la cadera hacia adelante, arqueando tu cuerpo. Los brazos deben quedar rectos, por lo que si te sobra altura deberás modificar la posición de los ladrillos.
  5. Descansa la cabeza hacia atrás entre los hombros.

Guerrero modificado: 

Un experto en yoga comenta que “sostener la cabeza por detrás con una mano puede ayudar a relajar los músculos que intervienen en la tensión del cuello, en el cuero cabelludo y en la mandíbula”. 

  1. Usa la mat de costado. Separa las piernas tres veces (o más, si eres más flexible) el ancho de tu cadera. Mantén los pies paralelos.
  2. Gira tus pies: mueve el izquierdo completamente hacia la izquierda, de manera que el largo del pie quede en la misma línea que tu cuerpo. Lleva el otro pie hacia adentro en un ángulo de 45 grados. Los talones deben quedar en la misma línea.
  3. Flexiona la rodilla izquierda y asegúrate de que no se vaya hacia adentro. A veces, no somos tan flexibles como para lograr esto por completo. No te preocupes: puedes ayudarte a llevar la rodilla hacia afuera, para que quede en línea con el resto del cuerpo, haciendo presión con la mano.
  4. La rodilla izquierda debe quedar vertical respecto del talón izquierdo, o antes; nunca debe sobrepasarlo. Si pasa esa línea, significa que eres muy flexible y debes separar más las piernas para ajustar la postura.
  5. Endereza la espalda y lleva los brazos a la horizontal, con las palmas de las manos hacia abajo. Gira la cabeza hacia tu lado izquierdo y mira la punta del dedo mayor.
  6. Con la mano derecha, sostén la cabeza mientras la mantienes fija en su lugar. Notarás la increíble tensión que estás soltando.

Movimientos de cuello: Bloom explica que para realizar movimientos de cuello estos deben ser gentiles, pues es una zona de soporte delicada, y aunque parezca que no haces mucho, a la larga te ayudarán:

  1. Cierra los ojos y comprueba tu postura. Debes estar cómoda.
  2. Dibuja, muy lentamente, un círculo pequeño con tu nariz, como si tuvieras un lápiz que traza ese círculo frente a ti.
  3. Hazlo en el sentido de las agujas del reloj algunas veces, y luego da la misma cantidad de vueltas hacia el otro lado.

Masajes al cuero cabelludo: La experta comenta que aliviar la tensión en esta zona, mediante masajes, puede hacer lo mismo por la mandíbula:

  1. Apoya los dedos bien separados sobre tu cabeza.
  2. Trata de que el cuero cabelludo se deslice sobre el cráneo.
  3. Comienza lento y luego hazlo con más vigor, pero aún gentilmente. Deja que el movimiento sea tan enérgico como debe ser, pero no más.

También puedes practicar ejercicios de respiración mientras cuentas hasta 10 (o el número que sea necesario) antes de comenzar a enojarte o estresarte por cosas que (generalmente) están fuera de tu alcance.

 

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