Con este sencillo consejo evitarás que tu hijo haga berrinches en público


Imagina este escenario: estás en el parque con tu hijo, todo marcha bien, juega con sus amigos, ha sido una tarde fabulosa y tu pequeño está feliz, hasta que llega el momento de irse. Apenas pronuncias las palabras “vamos, hijo” la pataleta hace su aparición, quejas, llanto e incluso en los casos más extremos, tirarse al piso.

Tranquila, no eres una mala mamá que no sabe controlar a su hijo, esto es más común de lo que piensas. Generalmente de los 2 a 4 años, comienzan a aparecer estos berrinches, pues obviamente, aún no aprenden a controlar las frustraciones y el primer impulso que viene a sus cerebros es reaccionar de esta manera.

¿Por qué sucede esto? Simple, por el efecto sorpresa, los niños no miden el tiempo de juego, sino lo bien que lo están pasando, da lo mismo si han pasado 15 minutos o 2 horas, es más, cuando un niño está aburrido, no costará nada llevárselo de vuelta a casa, probablemente hasta te lo pida. Sin embargo, si estaba disfrutando del momento y llegas a decirle que esto terminó de golpe, la frustración aparecerá de inmediato.

¿Cómo evitarlo? Sin sorpresas, llama a tu hijo unos 10 a 15 minutos antes de irse, y avísale que dentro de poco deberán regresar a casa, pregúntale qué quiere hacer antes de dejar el parque y motívalo con algo entretenido al momento de llegar a casa, no es lo mismo volver a casa a dormir, que volver a que le leas un cuento. La paciencia será tu mejor aliado.

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Con este sencillo consejo evitarás que tu hijo haga berrinches en público

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