¿Cómo saber si mi hijo se ha convertido en un “mini tirano”?


Muchas veces y casi a modo de broma se comenta que “los niños de ahora no son como los de antes”, y muchos lo atribuyen a las formas de crianza, porque recordemos que hasta hace algunos años, los “golpes correctivos” eran algo bien visto en una familia, era considerado disciplina y no abuso. Pero eso no es todo lo que ha cambiado entre generaciones, ahora los niños nacen con un teléfono en la mano, y la verdad no está tan alejada del dicho.

Para Maribel Corcuera, psicóloga infantil y vocera de Manchados de Vida, el principal desafío en la crianza que enfrentan los padres hoy en día, es la necesidad de inmediatez de los niños, y por lo tanto, la baja tolerancia a la frustración.

“Quieren todo, ahora, en este minuto. Y para los papás, como tienen poco tiempo, muchas veces les sale mucho más fácil darles toda esta tecnología y todo lo que quieren al tiro, también de cosas económicas, para tener más tiempo.”

Y en esta crianza, el error más frecuente de los papás, no es no saber disciplinar con unos “coscachos” como muchos comentan, sino que es no tener rutina diaria, no poner normas y límites claros y principalmente, no estar disponibles para ellos y no pasar tiempo de calidad con los hijos.

Entre la necesidad de inmediatez, el poco manejo de la frustración y la falta de normas y rutinas se puede criar un “mini tirano”, o un niño que no sabe aceptar un no por respuesta, un niño que hace difícil el salir fuera de la casa pues no sigue instrucciones, pelea con compañeros y también recibe queja de profesores.

“Socialmente es difícil estar con ellos, en la plaza, donde amigos, cuando uno va donde otros familiares.”

¿Y qué pueden hacer los padres si se dan cuenta que conviven con un “mini tirano”? Primero, deben crear rutina diaria muy clara para ir evitando todos los problemas clásicos del desarrollo o de lo cotidiano, que tienen sueño, hambre, cansancio, todo eso ya se elimina.

“Tener normas muy claras para que el niño sepa muy bien a qué atenerse, cuando una persona le da una indicación y otra, otra indicación, el niño no sabe bien qué hacer y finalmente su enojo no tiene que ver con que yo quiero algo, sino que quiero hacer lo que ya me habían dejado hacer.”

Por otro lado, cuando ya se ha intentado todo lo humanamente posible por los padres, pueden recurrir a ayuda profesional cuando estas malas conductas se empiezan a ver en otros ámbitos de la vida.

Como se mencionó anteriormente, la tecnología tiene mucho que ver en estos nuevos desafíos de crianza, porque afecta las habilidades sociales que comienzan a desarrollar, porque en vez de jugar con otros niños, prefieren estar en un celular.

“Están todo el día enchufados sin poder conectarse con los otros, y el juego es uno de los principales hitos del desarrollo del niño, porque en poco van ensayando los distintos roles que uno tiene en la sociedad”.

Como parte de la rutina y las normas, está la dosificación de la tecnología, que en en niños hasta los dos años debería ser nula según Maribel Corcuera, hasta los 6 de forma regulada, y en etapa escolar casi inexistente en el colegio y con horarios en la casa.

“La tecnología se dosifica dependiendo de la edad, ojalá los niños antes de los 2 años nunca vieran una pantalla, y hasta los 6 regularlo lo más posible, idealmente. Y después también, ojalá los niños tuvieran una o dos horas diarias de tecnología, no más que eso. Y cuando ya están en el colegio, si es que no es una cosa absolutamente necesaria, ojalá que no lleven celular y que todos los dispositivos electrónicos: celulares, consolas, tablets, los tienen que tener los papás, obviamente en las consolas son los controles remoto, que eso se guarde en la pieza de los papás y uno decide cuando se la entrega, no es algo que el niño tenga siempre disponible”.

¿Te has encontrado alguna vez con un “mini tirano”?

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